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MÁXIMO RESPETO POR EL MEDIO AMBIENTE


Conscientes de la belleza que los rodea, Cala Jóncols pone la innovación al servicio de la naturaleza, para protegerla, para que el paso del ser humano no la modifique. Para que todos la podamos disfrutar sin alterarla. Disponen de un sistema circular en el que se depuran las aguas residuales que desinfectan y filtran en su propia planta de tratamiento y reutilizan para el riego.

Con el sistema de ósmosis disponen del agua del pozo purificada al instante, buena para el consumo humano y para todos los usos. Un bien que nace en la cala, km 0, sin transporte, residuos ni salinidad.

Conscientes de que los mejores residuos son los que no se generan, han eliminado el plástico para los envases de agua. Tanto los que se sirven en el restaurante, como los que se pueden llevar los clientes.

Evitan todos los desplazamientos posibles para minimizar las emisiones de CO2. Han instalado un compostador de tecnología sueca, uno de los primeros de España en un establecimiento privado, que transforma restos biológicos en fertilizantes para el viñedo y la huerta. Compactan los envases de plástico, papel y cartón, reducen su volumen y facilitan su reciclaje. Aplican el mismo tratamiento al vidrio, que se tritura para optimizar el transporte y reducir la huella de CO2.

Han eliminado todos los productos químicos posibles. Utilizan agua hidrolizada para la limpieza de espacios. Respetuosa con el medio ambiente, esteriliza superficies y es muy eficaz con esporas, bacterias y virus. En cuanto a la lavandería usan ozono, lo que permite un ahorro muy importante para el Medio Ambiente, ya que permite lavar con agua fría.

Han rediseñado el jardín como un espacio sostenible de calma y tranquilidad; con especies autóctonas que posibilitan un ahorro significativo de agua. Todo este equipamiento permite tender al residuo cero, disfrutar del encanto del Parque Natural del Cap de Creus con el máximo respeto por el entorno.


Certificado Biosphere


ZONAS DE NUESTRO ENTORNO

 

L'Empordà

En la ladera sur del Pirineo, a orillas de la mar, una de las comarcas más singulares del Mediterráneo. En la ladera sur del Pirineo, a orillas de la mar, una de las comarcas más singulares del Mediterráneo. Interior de Toscana. Perfil de isla griega. Mezcla de naturaleza y cultura. Meca de artistas, navegantes viajeros, aventureros. Vanguardia de la gastronomía, país tradicional y, a la vez, capital mundial del surrealismo. Figueres, Roses, Cadaqués, Portlligat... Dalí, Ferran Adrià, el aceite y el buen vino...
¿Dónde, si no aquí?

 

Cabo Norfeu

Para llegar a Jóncols es preciso superar este brazo que penetra mar adentro como una auténtica barrera protectora. Para llegar a Jóncols es preciso superar este brazo que penetra mar adentro como una auténtica barrera protectora. La pared de Norfeu cae vertical y, tras sumergirse, estalla la mayor de las bellezas submarinas. El islote conocido como El Gat -el gato, por su morfología felina-obliga anclar. Los amantes de la inmersión aprecian la riqueza única del fondeadero. Con algo de suerte se pueden observar unos seres de aspecto tan mitológico como el nombre del cabo: ¡caballitos de mar!

 

 

Cabo de Creus

La punta salvaje, el finis terrae donde la mar sobreviene infinita. La punta salvaje, el finis terrae donde la mar sobreviene infinita. En invierno, Cabo Creus es abismo, tempestad, Cabo de Hornos del Mediterráneo. En verano, la roca erguida adquiere formas fascinantes. Como Parque Natural disfruta de especial protección. Ello no impide la visita por tierra y por mar, descubrir la costa tal como era dos mil años atrás. O más...

Figueres, Roses y Cadaqués

Figueres, capital de l’Empordà, ciudad de tiendas y de museos: Museo Dalí, Museo del Juguete, de l’Empordà, de la Técnica... Los jueves, mercado, y cada día, un buen café en la Rambla.
Roses, madre de la bahía del mismo nombre, acogió los primeros turistas griegos y romanos. La Ciudadela relata su historia y el moderno puerto proyecta la villa hacia el futuro. ¡Oh, la lonja de los pescadores!
Cadaqués... y nada más, dicen los lugareños. Enclave único, morada de artistas, su principal encanto reside en cada una de las calles, sus casas, la iglesia. Y en Portlligat, la residencia de Dalí.