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Vino y cava subacuáticos

Vino envejecido bajo el agua de la cala

Vino envejecido bajo el agua de la cala

 Envejecer el vino bajo el agua del mar modifica extraordinariamente las cualidades del producto y lo convierte en particular y único. Con el proceso de crianza submarina, el vino consigue tener una boca ancha y fresca con un final ligeramente yodado muy diferente del que tendría si fuera envejecido en una bodega convencional. El hotel Cala Jóncols es pionero en España en la crianza de vino submarino: empezamos en octubre de 2009 junto con la bodega Espelt.

Las botellas sumergidas son elegidas cuidadosamente, buscando aquellas que mejor se adaptan por su estructura, tanicidad y crianza a las condiciones del fondo marino. La crianza se realiza a una profundidad de unos 27 metros por sus condiciones estables de luz, poco oxígeno y una presión cercana a 3bar. Durante este tiempo la temperatura es monitorizada teniendo una media de 16.3ºC.

Bajo el agua el vino está influenciado por factores como la presión del mar, la falta de oxigenación a través del tapón, el movimiento de la botella por las corrientes, la luminosidad y el intercambio de salinidades con el vino.

La temperatura del mar hace que el vino se conserve de una forma más pausada, se alarga su vida y consigue una evolución realmente diferente respecto a los que han sido envejecidos en bodegas en el suelo. Además, la oscuridad del fondo del mar permite equilibrar el producto. No en vano, los vinos que se han encontrado en barcos hundidos han demostrado que el mar es un magnífico medio para envejecerlos. Para que no se las lleve un temporal, las jaulas se fijan con anclajes ecológicos homologados.

Cala Jóncols es el único lugar del Empordà que dispone de una autorización especial otorgada por la Generalitat para llevar a cabo esta práctica.

Cava envejecido en el fondo marino del Cap de Creus

 Cava con energía marítima, más cremoso y con un fondo sutil de salinidad. Este es el cava envejecido en el fondo del mar, en cala Jóncols. Un producto único y singular. Las jaulas con las botellas las depositamos a unos 17 metros de profundidad donde se están nueve meses a una presión de 2,7bars y a una temperatura de entre 11 y 14 grados.

El cava subacuático está preparado para ser sometido a un largo envejecimiento donde el objetivo es terminar el último año de crianza sumergido para redondearlo y transmitir las peculiaridades propias del entorno marino y, en este caso, del entorno marino del Cap de Creus. La energía de las olas y las corrientes, las bajas temperaturas y las diferencias de presión imprimen una personalidad propia y especial en el cava.

Cala Jóncols es el único lugar del Ampurdán que dispone de una autorización especial otorgada por la Generalitat para llevar a cabo esta práctica.