El cielo por tejado, la luz de las estrellas, la armonía de una música tierna y afable. Noches que duran y duran hasta el amanecer, madrugadas de chillout, el amor en el oído. Después de cenar, el mar acompaña la banda sonora del claro de luna, el espejo del agua, la plata del horizonte. Un dulce rythum’n’blues, unas sombras increíbles. Jóncols by night, soñar despierto. Restaurante Chiringuito romántico Roses |