Lo informal tiene nombre: Barbacoa, Bar-Be-Q! El mar desata el apetito. Cuando de la playa nos llega el olorcillo a carbón el impulso es irresistible. El placer de comer descalzos. Sólo es cuestión de elegir –chuletas, butifarra, codornices, conejo– y sentarse. Pescado a la brasa, entrecots au point, tostadas con ajo... Verano y fuego, el sol en la parrilla. Restaurante chiringuito Roses Costa brava |