Abrid la ventana, veréis el paisaje entrar en la habitación. Cerrad la ventana, sentiréis como se filtra el rumor de las olas. Esto pasa sólo 30 veces cada día. Treinta habitaciones que rompen la masificación habitual. Si preferís una suite, tocaréis a la vez el cielo y los cantos rodados de la playa. Suite de mar, arquitectura blanca y minimalista. Una habitación en Jóncols, residencia temporal y el reloj que dice stop. |