Un hotel, aquí... ¿Por qué no? Un edificio antiguo encajado en el entorno, rodeado de pinos, olivos y con todos los servicios para disfrutar de la naturaleza. Y es que en Jóncols, el lujo es poder vivir en permanente contacto con el aire libre, notar la sal en la piel. A sólo 14 kilómetros del ruido y la vida urbana, un establecimiento con aromas de autenticidad. Un hotel, sí, para satisfacer la eterna búsqueda, para ganar el tiempo perdido... |