Entre Roses y Cadaqués, Cabo Creus y Cabo Norfeu, la costa virgen del Empordà. El naufragio deseado. Caballitos de mar, senderos de piedra, olivos y pinos, acantilados, estrellas. El faro, el fuego de la luna, la mar. El mar del fin del mundo, alcanzable, humano. Porque Jóncols también es vida, aquel lugar donde decir “si me pierdo, buscadme aquí”. Cala Jóncols es naturaleza. Cala Jóncols es chill out. Música, pesca, aroma, poesía. Cocina de amor, navegación. Noches de playa, cielo y tertulia. ¿Os imaginabais un hotel aquí? Nosotros tampoco. |