Para llegar a Jóncols es preciso superar este brazo que penetra mar adentro como una auténtica barrera protectora. La pared de Norfeu cae vertical y, tras sumergirse, estalla la mayor de las bellezas submarinas. El islote conocido como El Gat -el gato, por su morfología felina-obliga anclar. Los amantes de la inmersión aprecian la riqueza única del fondeadero. Con algo de suerte se pueden observar unos seres de aspecto tan mitológico como el nombre del cabo: ¡caballitos de mar! |